Cuando todo parecía tan oscuro, cuando pensabas que nada podría sacarte una sonrisa de corazón, algo llega que te hace perder la cabeza.
Completamente por sorpresa aparece delante de ti y es imposible no intentar alcanzarlo, no paras de sonreír, deseas crear nuevos recuerdos.. de esos recuerdos que te hacen revivir lo que sentiste en ese momento una y otra vez. Solo quieres que no acabe nunca.
Pero te das cuenta que eso no lo decides tu, por mucho que digan nosotros no somos los dueños de nuestra vida ya que siempre enfocamos nuestra felicidad en alguien, cuando esa persona esta feliz nosotros también lo estamos igual que cuando esta triste la empatía nos juega esa mala pasada de sentir la tristeza en nuestras propias carnes.
No se puede hacer nada por cambiarlo, solo disfrutar del momento, dejarse llevar, escuchar lo que dice nuestro corazón y seguir adelante.
Luchar por lo que creemos que merece la pena dejando atrás experiencias pasadas, cada persona es un mundo y.. quien sabe, tal vez que nuestro mundo se resuma en una persona no sea tan malo.
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